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CÓMO DEJAR EL CANNABIS O PORROS

Recursos o estrategias para dejar de fumar cannabis o porros

Cómo dejar los porros

Luna de miel

"Todo me funciona, siento un placer inmenso en mi vida gratificado por una sustancia que me apasiona, realiza y me sosiega. Me sienta bien ésta sustancia, ya que me da todo eso que he necesitado durante mucho tiempo... No hago daño a nadie ni a mi mismo, estoy enamorado/a de los porros, y ya no de éste sino de cómo llega a conectar con mi vida".

Quien no ha adoptado estas palabras en su discurso al principio de una relación con el consumo de porros? Quien no las ha hecho suyas? A quién no le ha ido bien a lo largo de un espacio corto de tiempo? O a quien no le sigue yendo bien o así lo cree después de la luna de miel?

La luna de miel es el principio, dónde todo cuaja, dónde se experimenta los más profundo del cannabis, el consumo independiente, lo definiremos así porque éste no ataca a la vida del ser sino es el principio de una condena dónde los primeros meses se cumple en un hotel cinco estrellas, que más tarde se convertirá en una cárcel iraní.

Una gran parte de la población adicta o no adicta a cualquier substancia tiene una creencia errónea sobre esta y de la magnitud de sus transcendentes problemas tanto físico contextuales como psíquicos. Uno de los errores más comunes es diferenciar a ciencia cierta un adicto de una persona no adicta. Los criterios más comunes y erróneos que utilizamos para describir una persona adicta son los siguientes:

LA FRECUENCIA EN QUE CONSUME

Llegamos a autoengañarnos hablando en primera persona de la manera siguiente: si fuera un adicto consumiría todos los días… consumo de vez en cuando… consumo cuando tengo dinero, i así miles de ejemplos los cuales no justifican una persona que no padece una patología adicta.

La cantidad que se consume

Más ejemplos de autoengaño del cual hablaremos más adelante, los cuales no determinan que una persona es sana (patológicamente hablando): yo fumo 1 porro semanal, a quien le va hacer daño eso?

Todo esto sin olvidarse por supuesto en caso de fumar porros diarios el gasto económico que acompañaría.

A continuación veremos los verdaderos criterios que determinan una adicción o una persona adicta a una sustancia, en éste caso del cannabis.

No es tanto la cantidad ni la frecuencia sino el cómo afecta a cada individuo tanto a nivel psíquico, físico o globalmente en la vida o la “persona” de cada ser. Para usar términos más familiares, una adicción se constituye cuando la droga afecta en la vida del individuo negativamente y aun así se sigue consumiendo. Se ha podido ver incluso demostrar el que es una adicción, pero vayamos a centrarnos en el ¿para qué? se está usando la sustancia, para poder verificar si estamos dentro de una adicción. Si usamos la sustancia para tapar/evadir o mitigar un sentimiento o emoción que nos causa malestar, damas y caballeros estamos dentro de una adicción.

Veamos a continuación algunos de los síntomas que crea una adicción:

Obsesión

La droga nos envuelve, es como un ritual desde que se planea consumir hasta que se logra en dicho acto. Cuando se acerca el consumo o hasta que se afianza el acto, notamos una sensación de impulsividad, se podría definir como una ligera excitación que nos envuelve con tal de lograr placer inmediato. Hasta podríamos sentirnos altamente frustrados si antes de consumir nuestro plan se fuera al traste. Es decir hay una connotación obsesiva en dicho consumo o en la persona adicta.

Otras personas focalizan toda su vida alrededor del cannabis, convirtiéndola en una forma de vivir cannabicéntrica. Así pues, no son capaces de levantarse, de salir a tomar algo, de leer un libro, de ver una comedia… no son capaces de vivir la vida tal cual viene, conectando con la tristeza y la felicidad, conectando siempre al fin, con la vida misma.

Consecuencias negativas

Lo que hace que una adicción se convierta en una adicción es que ésta misma se vuelve en contra de uno. Al principio se obtiene cierta gratificación (luna de miel) pero al corto medio plazo se observan rasgos negativos en dicho consumo, manifestados como tales en el trabajo, estudios, economía, buen juicio y conducta y salud física o psíquica.

Falta de control

Una persona envuelta en una presión social focalizada en el consumo de estupefacientes cómo por ejemplo un grupo de amigos que se están “rulando un porro” en un parque, suele suceder que dicha presión puede más que el control o la potestad de decidir o poner un límite directo a ella o a la situación manifestada. Querer no es poder. Como vamos a dejar, paralelizando el ejemplo a una persona adicta al juego en un centro recreativo? Cómo vamos a evitar que juegue? Querer en muchas ocasiones no es poder. El placer inmediato, las conductas adictivas, tales como el morbo de consumir, “trapichear”, estar envuelto en un contexto cannabico pueden más que el NO QUIERO CONSUMIR PORROS. Eso sí, sino se tienen las herramientas suficientes que más adelante citaremos.

El control es algo confuso, ya que en etapas adictivas sí que existe un control subjetivo de la substancia, a “rachas”, es decir, épocas de consumo moderado y épocas de consumo desmesurado, esta ambivalencia produce un error cognitivo en el individuo de tal manera que aumenta el creer que existe un autocontrol sobre la sustancia.

dejar el cannabis

Negación

A medida que la adicción evoluciona de manera progresivamente interactúa la negación como protección del individuo a cualquier efecto externo que le haga desprenderse de su situación.

A) Niegan que la droga constituye un problema que no pueden controlar.

B) Niegan que la droga tenga alguna conexión con los efectos negativos que emergen en sus vidas.

La negación es un patrón muy común en las persona adictas.

ETAPAS DE UN PROCESO DE ADICCIÓN:

Luna de miel

Una gran mayoría de las personas que consumen o han consumido cannabis, recuerdan a la perfección la edad en la cual fumaron su primer “porro”. Eso sí, dependiendo totalmente de si fue grata la recompensa que tuvieron al inhalar el humo. Las personas tendemos a sufrir tensiones no agradables, y con tan sólo el recuerdo de esa “calada de un porro” que nos transportó lo más lejano posible de los problemas emocionales nos volcamos en esa recordada experiencia en busca de sosiego, consuelo o alivio. Obtenemos tan solo los efectos positivos a nuestro parecer y nos quedamos tan solo con eso; que éstos siempre serán eternos.

Todo consumo ya sea por primera vez o en una recaída empieza por una breve luna de miel caracterizada por el placer; inmediato, efímero y jamás duradero. Mientras dura crees que tu vida es perfecta con esa substancia externa, te atrae por completo ya sean sus efectos, el “rito” de antesala, llamado así para conquistar aún más el terreno de pre consumo y encantar mas tus pensamientos procannabicas. Todo el mundo tiene un ritual antes de consumir, según sus preferencias más selectas ya que ese momento se cree perfecto, excepcional y único. Parece ser que estamos magnificando esta narración al pro del consumo o que de ésta manera se incentive el morbo de consumir, pero lo único que intentamos es empatizar de la manera más directa que sabemos, hablando tal y cual sucede o se actúa. Volviendo a lo debido, habrás conocido a muchas personas fumadoras de hierba y hachís liado, y todas y cada una de ellas tiene una metodología para lograr su objetivo. Desde “grindar” la hierba y tener cómo prohibido utilizar las manos, como por ejemplo el momento de liar, hay gente que le quita la goma al papel por un motivo muy concreto, la goma interactúa con la calidad del producto estupefaciente, hemos escuchado tantos ritos y cada uno de ellos nos ha sorprendido, hemos citado los más comunes y que todas las personas fumadoras han logrado conocer. A todo ello queremos llegar a conectar con el adicto para que éste se dé cuenta de que el rito tan sólo es una manera de hacerse suyo el consumo, de magnificarlo, de decir implícitamente que éste es su momento, el momento de evadirse, de volar un ápice por encima los sentimientos, de no conectar con la realidad, de convertirse y conseguir ser alguien que no siente. Pero compañeros, de verdad creemos que la vida debería estar libre de dolor y no requerir ningún esfuerzo? Si no hubiera dolor no existiría el placer, y no hablamos del inmediato, y sin ningún esfuerzo no existiría ninguna recompensa.

Traición / Ruina

La droga que tan buen servicio nos ha prestado se nos vuelve a nuestra contra, significando un caos organizativo, estructural y emocional en nuestras vidas. Nos desprendemos de hacer cosas que antes nos realizaban, nos complementaban y nos hacían disfrutar; la apatía, la falta de ilusiones desgarran nuestro ser poquito a poco, y con tal de recuperar la luna de miel, incrementamos nuestro compromiso con la substancia.

Apresados

Después de la ambivalencia entre dejar de consumir porros o seguir consumiendo porros sólo nos queda la voluntad de querer dejarlo y no poder, aún caemos más en su laberinto.

Creencias adictivas

Yo debería ser todo poderoso: Cierto que nos hayamos planteado esta cita, pero deberíamos ser otra persona? Estamos hablando de no aceptar nuestras vulnerabilidades, ni tan siquiera como somos en realidad. Todos tenemos cualidades, y nuestro deber moral es potenciarlas y no evadirlas con apaciguadores emocionales como el cannabis.

Yo siempre debería conseguir lo que quiero: El único que ha conseguido siempre lo que quiere es el que lo ha intentado miles de veces y nunca ha defallido en el intento. Conseguir siempre lo que uno quiere requiere un esfuerzo de antemano, una viva ilusión para conseguir un objetivo marcado, parece ser una escala que cuando consigues algo tienes mas ganas de otro reto. De allí el juego que caracteriza esta web.

Yo no soy bastante: No eres bastante para qué? Si marcamos los objetivos que debemos todo el mundo es capaz de lograrlos, siempre paulatinamente y progresivamente, y a curar las marcas dadas a tus posibilidades, cada vez mejoradas ya sea por el conocimiento o por la ilusión.

Soy incapaz de tener incidencia en mi mundo: Si vivimos en un mundo paralelo a la realidad dónde entre ésta y “yo” existe el consumo de cannabis que practica una apatía constante en nuestro sistema nervioso es prácticamente imposible tener incidencia en nuestro mundo o mayormente más difícil. Partiendo de la base de que todo el mundo puede dejar una sustancia con las herramientas indicadas, eso ya es tener incidencia en tu mundo más personal, y poco a poco irás recuperando con ayuda externa la credibilidad en ti mismo/a. Pero siempre y cuando el recorrido lo hagas tú.

Los sentimientos son peligrosos: Un sentimiento no mata, así pues, porque no dejar sentirlo? Cuanto más sientes la tristeza más conectas con la felicidad.

Nos gustaría que observarais los siguientes paralelismos sobre la soledad:

Cuando siento la soledad, estoy triste.
Cuando conecto con la soledad, creo con ella.

Cuando siento la soledad, noto ausencias
Cuando conecto con la soledad, me basta con mi propia esencia.

Cuando siento la soledad, estoy perdido.
Cuando conecto con la soledad, empiezo a encontrar mi ser.

Cuando siento la soledad, voy a consumir.
Cuando conecto con la soledad, soy capaz de sostener la abstinencia.

Es decir que las personas estamos hechas para afrontar los problemas no para evadirnos de ellos.

Rasgos de personalidad

Sentimientos de vergüenza, autocrítica implacable, impotencia, autoengaño, extremista (blanco/negro), obsesión con uno mismo, vacío interior, excesiva búsqueda de aprobación, sentimientos de culpa, tensión interior, dependencia emocional, temor a asumir riesgos o responsabilidades, asumir un rol de víctima, dificultad para sentir placer, son algunos de los rasgos más significativos de una patología adicta, no obstante eso no significa que caiga en adicción.

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Recursos o estrategias para dejar el consumo de cannabis

Auto aceptación: El primer paso de todos es aceptar que tenemos un problema, y pedir ayuda. La negación como hemos dicho antes solo ahuyenta la remisión total de la persona hacia un bienestar.

Recurrir: Lo primero que debemos hacer es recurrir a alguna ayuda externa que sea capaz de empatizar con nosotros y entender nuestro problema de tal manera que nos motive a dejar de fumar porros, obteniendo un compromiso.

Límites: Un límite es una línea imaginaria que sirve como estrategia diseñada para preservar el espacio emocional y ser consecuente con lo que pensamos, para poder actuar a nivel conductual con nuestras ideas, iniciativas, obligaciones e ilusiones. Los límites son respeto a uno mismo; en el ejemplo del parque y los amigos “rulando el porro” un límite eficaz sería decir: “NO GRACIAS, no quiero fumar porros ya que me sienta mal”. Hay miles de límites que podemos usar, tanto a nivel verbal como funcional. Otro límite se basaría en no quedar con dichos “colegas” que te incitan a fumar cannabis”. Siempre, lo mejor para lograr la abstinencia es un límite funcional como el anterior, pero en muchas ocasiones te ves en un lugar equivocado en el momento inadecuado entonces sí que tienes que usar límites verbales tanto como funcionales. No es fácil limitar este espacio emocional y funcional, ya que es arma de doble filo, es decir, al protegerte y respetarte mediante límites afectas de alguna que otra manera la integridad del ser, o mejor dicho, la esencia y ego del prójimo.

Podemos aprender a nivel teórico que después de firmar o establecer una limitación, hay que seguir la máxima siguiente: “lo que siente el otro en consecuencia del marcaje impuesto es solo cosa suya”. No nos tiene que tocar ni afectar ya que un límite con firmeza construida, es un límite que no se diluye en el tiempo. Una manera, a nuestro parecer, proteger los límites propios para que tengan resonancia tanto en tu persona como en cualquier situación sería positivar constructivamente los aspectos que reaccionan en dicho límite. Por ejemplo, el respeto hacia uno mismo, la no invasión hacia la esencia personal, no dar una calada a un “porro”, etc.

Aprender a poner límites constituye uno de los pilares esenciales en cuestión de mantener la abstinencia total al cannabis.

Frustración: La aceptación de la frustración es una tarea difícil de ejercer y costosa a nivel emocional, ya que dejar sentir la emoción de algo que te ha salido mal, un objetivo incompleto, etc… en definitiva el saber aceptar un NO por respuesta es tarea complicada que tendremos que trabajar con la ayuda de nuestra introspección.

Emociones generales: Las emociones son sentimientos que nos invaden en nuestro ser más profundo y que nos abandonan no tan a su merced como con un trabajo cognitivo y contextual previo. Hay que dejar sentirse aun que parezca una controversia y no evadirte con cualquier otro carácter que a la larga nos cause malestar como por ejemplo el "fumar".

Transparencia: Sacando a la luz la verdad interior es la única manera de estar limpio introspectivamente hablando. Hay que ser sincero, verdadero y claro con uno mismo tanto como con la gente con la que nos interrelacionamos, así empezaremos de cero un trabajo nuevo, una trivial manera de vivir consecuente con los principios siguientes: la claridad y la transparencia, ya que son dos motivos los cuales te hacen estar alerta de posibles “ataques” contextuales o trabas a nivel cognitivo distorsional, y hacen patente el sentido de la terapia que empezarás contigo mismo, y con el compromiso que adquirirás tanto contigo como con la web de autoayuda que te ofrecemos.

strong>Organización: Parece ser algo insignificativo pero para seguir la metodología de trabajo y las terapias, o para ordenar tus pensamientos es muy recomendable convertirte en una persona organizada.

Estructura: Es muy importante planificar el día a día, de ésta manera no dejas “títere sin cabeza”, es decir, las personas adictas tienden a la impulsividad y a vivir el momento como forma de inhibición de la realidad, así pues podemos estructurar semanalmente los “planes” que realizaremos para no saltarnos absolutamente nada, y no dejar momentos los cuales podemos llegar a consumir porros, como también planificar y estructurar un plan de ataque a la adicción, por ejemplo: dedicar cada día 15 minutos a conversar con alguna persona que esté en tu situación, nosotros te ofrecemos un chat gratuito para que puedas encontrar a esas personas así como también en las redes sociales como twitter o facebook.

Horarios: Hay que trabajar los horarios para ser consecuente con tu plan o estrategia contra-adictivo. Levántate pronto, y cumple lo que te has propuesto durante el día, así y poco a poco te sentirás realizado y completo.

Priorización: Hay que saber priorizarse y saber priorizar los aspectos más importantes de tu vida, para consecuentemente ir cumpliendo objetivos que te ayudaran a llenarte por dentro. Usa los límites.

Perdón: Tienes que trabajar el perdón a ti mismo por las consecuencias que te han llevado el consumo y saber perdonar a los demás por los actos referentes a éste. Por ejemplo parar de culpar al prójimo y llegar a perdonarlo, solo así lograrás la paz interior que buscas.

Recreaciones: Intenta no tener pensamientos circulares respecto al consumo, córtalos rápido y no dejes que fluyan, la imaginación puede pasarte una mala jugada.

Redes sociales: Mantén una red social limpia, unos amigos sanos, y olvida el "colegueo", no hay nada que haga sentir mejor que conectar con alguien sano que te llena y complementa. Una red insana de amistades puede conllevarte al consumo por influencias.

Voluntad: Hay que trabajar la voluntad, la voluntad en el sentido de recordar que esto es un proceso largo y de por vida, un trabajo detallista y atento, y en este carácter la voluntad es importante.

Un nuevo reto en tu vida

Desde ésta web te animamos a que consigas tus objetivos, y que logres vencer las piedras que hay en el camino. Tenemos tanto que decir y tanto miedo por hablar, que habría que empezar a verbalizar más y acallar menos. Si quieres una vida sin ansiedad, sin cambios de humor, con transparencia, con estructura, con sentido y digna, la solución la tienes tú. Acepta que tienes un problema y busca ayuda, nosotros te ayudaremos tanto como tú te dejes. Sin fronteras, sin fin, vive, siente, y logra todo propósito posible. Busca un motivo, agárrate a él, conecta contigo mismo y adelante, puedes conseguirlo. El reto está en tus manos!